Quien elige un sistema de extracción de humos de láser suele fijarse primero en los filtros, los grados de separación o el caudal de aire. Estos datos son importantes, pero no responden a la primera pregunta. Lo decisivo es, en primer lugar, si se captura correctamente el humo del láser, de modo que el humo, las partículas finas y los vapores lleguen de forma fiable al sistema de filtrado y extracción. Lo que se escapa de la captura, ningún filtro podrá separarlo posteriormente.
Captar correctamente el humo del láser: por qué la fuente es decisiva
En el mecanizado por láser, las emisiones se producen directamente en la pieza de trabajo, en la zona de mecanizado, en una abertura de la máquina o dentro de una cabina. Es precisamente allí donde debe captarse, de la forma más controlada posible, el aire contaminado del proceso antes de que se disperse por el área de trabajo. A la hora de adquirir un sistema de extracción de humos láser, esto significa que la elección del equipo adecuado no debe partir de la pregunta sobre cuál es el filtro más potente, sino de cómo se generan y se canalizan las emisiones en el proceso real.
Un alto grado de separación solo es relevante para la parte de los contaminantes que realmente llega al sistema de filtrado. Por ello, los operadores deben comprobar si un brazo de aspiración, un punto de captación fijo, una cabina de contención o una conexión a la máquina se adapta a la aplicación. Los puestos de trabajo manuales flexibles necesitan soluciones diferentes a las de las células láser automatizadas. Quien desee saber además qué etapas de filtrado son relevantes a continuación, encontrará la clasificación en el artículo «¿¿Qué filtros son adecuados para la extracción de humos de láser?».
Distancia, recorrido del aire y idoneidad para el uso diario
Un punto débil frecuente es la distancia entre la fuente de emisión y el elemento de captación. Si un brazo de aspiración está demasiado lejos o no se coloca de forma sistemática durante el trabajo diario, la eficacia de la captación disminuye. Asimismo, las corrientes transversales, las corrientes térmicas, el aire comprimido, los movimientos del operario o los movimientos de la máquina pueden influir en que el aire contaminado fluya realmente hacia el sistema de aspiración o se disperse por la sala.
Además, el recorrido del aire es determinante para la eficacia. Las mangueras, los tubos, los codos, los adaptadores o las conexiones a las máquinas generan pérdidas de presión. Por eso, no basta con fijarse en el caudal máximo de aire de un sistema. Para la selección, lo que cuenta es la potencia disponible en la configuración real en el punto de captación. Especialmente en el caso de tramos de manguera largos, secciones transversales estrechas o la integración posterior de máquinas, la captación debe comprobarse técnicamente de forma rigurosa.
Cuándo debe comprobar la captación del humo láser
Se recomienda realizar una comprobación individualizada cuando se perciben olores o se observa humo a pesar de que el sistema de extracción esté en funcionamiento, cuando sea necesario reajustar con frecuencia los brazos de extracción o cuando el sistema de extracción se haya instalado posteriormente en un proceso láser ya existente. Asimismo, en caso de materiales variables, geometrías de piezas diferentes o entornos sensibles, la captación no debe diseñarse de forma generalizada.
Una buena extracción de humos de láser comienza allí donde se generan. Solo cuando se captura correctamente el humo de láser es posible evaluar de forma adecuada el equipamiento de filtrado, la recirculación de aire, el mantenimiento y los costes de funcionamiento. Para saber qué papel desempeñan en este proceso el tamaño y la cantidad de partículas, así como los parámetros del proceso, lea el artículo «Tamaño de las partículas en el humo de láser: por qué el proceso es decisivo». El equipo de TBH le ayuda a adaptar la captación y el flujo de aire a su proceso.